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La máquina de escribir eléctrica, la misma que en un momento llegó a ser un símbolo de la modernidad antes de que se masificaran los computadores personales, está siendo rescatada en Rusia. A raíz del escándalo que produjeron las revelaciones del ex técnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos, Edward Snowden, sobre la existencia de un programa masivo de espionaje informático y telefónico, el Servicio Federal de Protección (SFO) ruso decidió volver al papel.

Según reveló ayer el diario local Izvestia, la SFO (responsable de la seguridad de los altos cargos del Estado y del gobierno) encargó una veintena de máquinas de escribir eléctricas, especialmente diseñadas para la redacción de documentos secretos. De acuerdo con ese medio, la compra habría sido decidida luego de que Snowden hiciera público que los líderes que participaron en la cumbre del G-20 realizada en Londres en 2009 -incluido el entonces presidente ruso y el actual primer ministro, Dmitri Medvedev- fueron espiados por los servicios secretos estadounidenses y británicos.

Aunque la compra es llamativa, el hecho es que, según Izvestia, la máquina de escribir nunca dejó “el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Situaciones de Emergencia y los servicios de seguridad”, pese a la llegada de los computadores.

Así como sucede en Rusia, no son pocos los gobiernos que han comenzado a tomar medidas para evitar este tipo de espionaje. El ministro de Defensa brasileño, Celso Amorim, por ejemplo, dijo este miércoles que el sistema cibernético de su país es vulnerable, al tiempo que comentó que utilizando su propio computador puede ser observado por Microsoft. Es por ello que “cuando tengo que decir algo importante no lo hago por email, sino por otros medios”, comentó Amorim. Sus palabras tomaron más relevancia luego de que trascendiera que EE.UU. había espiado llamadas telefónicas, correos y mensajes de personas y empresas brasileñas, además de que mantuvo operando en Brasilia una base de espionaje por satélite. Es por ello queel Senado de Brasil investigará las denuncias y el gobierno estudia crear un marco regulatorio para garantizar protección y privacidad de los usuarios de internet. “¿Enviará (un correo) por Gmail? Le hará una copia a EE.UU.”, dijo ayer el ministro de Comunicaciones brasileño, Paulo Bernardo, según el diario Folha de Sao Paulo. Advertencia similar hizo la ministra del Servicio Penitenciario de Venezuela, María Iris Varela, quien a través de Twitter instó a sus compatriotas a cancelar “sus cuentas en Facebook, ya que, sin saberlo, han trabajado gratis como informantes de la CIA”.

México, en tanto, abrió una investigación sobre un contrato suscrito con EE.UU., que permite a una compañía estadounidense interferir las comunicaciones por teléfono e internet de los mexicanos. Esto, en el marco de la Iniciativa Mérida, cuyo objetivo es combatir a los carteles de droga. A nivel de usuarios normales, el impacto por las revelaciones de Snowden se ha traducido, por ejemplo, en un alza en la utilización del buscador DuckDuckGo, que no usa cookies ni guarda datos de las direcciones IP de los usuarios. A principios de junio (poco antes de que explotara el caso Snowden) tenía 1,7 millones de búsquedas y, 15 días después, éstas pasaron a tres millones.

Fuente: Latercera